La increíble historia de Ángeles Ortiz

Ángeles Ortiz: “La bala ha sido trascendental en mi vida”

 

La campeona paralímpica y mundial mexicana explica, en el Tenerife Top Training, su conmovedora historia de superación.

El Tenerife Top Training (T3) ha tenido la suerte de acoger a numerosos campeones olímpicos y paralímpicos. Una de las últimas en ‘estrenarse’ en el centro de alto rendimiento adejero ha sido María de los Ángeles Ortiz (Comalcalco, 18 de febrero de 1973), doble medallista paralímpica y mundial, además de conseguir 13 récords del mundo, en la disciplina de lanzamiento de peso, que ha permanecido en la Isla durante un mes con el fin de preparar los Juegos Paralímpicos de Río.

La atleta latinoamericana, apodada ‘La leona de México’, que obtuvo el Premio Nacional de Deportes 2011 de México, es un claro ejemplo de superación, tal y como demuestra en una emotiva entrevista, donde repasa distintos apartados de su vida, tales como su infancia, su época universitaria, el accidente que le costó su pierna izquierda, su vuelta a la competición, sus medallas paralímpicas o su futuro más próximo.

Infancia deportiva.- “Siempre he sido una niña deportista, una pasión genética porque ya mi padre jugaba al béisbol. Uno de mis profesores de educación física me introdujo en el atletismo, pero no me terminaba de gustar eso de correr. Hasta que un día, en medio del entrenamiento, me desvié en medio de la carrera y me fui al foso a lanzar peso. A pesar de que me llevé la reprimenda de los entrenadores, ahí supieron que eso era lo que me gustaba, y me dejaron practicarlo dos veces a la semana. Ahí nació ese reto entre la gravedad y yo”.

Accidente.- “Iba caminando por la calle y un joven bastante ebrio me arrolló, cercenándome la pierna izquierda. Fueron dos años terribles para mí y mi familia, con cuatro operaciones incluidas. Lo único que quería era salir de las clínicas. Sufrí gran injusticia, pero soy una persona muy creyente en Dios y mis padres me han inculcado valores como el respeto, honestidad y fe”.

Recuperación.- “No podía seguir perdiendo el tiempo en luchar contra esa injusticia. Retomé mis estudios y trabajé tanto que me dieron mención honorífica por hacer el mejor examen y por tener la nota más alta de mi generación, acabando en dos meses el cuatrimestre que me faltaba. Incluso, me dieron plaza de catedrática y trabajaba todos los días dando clase”.

Vuelta al deporte.- “Me invitaron a una prueba Regional en Veracruz. Nunca dejé de hacer ejercicio, pero ya no lanzaba desde hacía dos años, ya que no sospechaba que había métodos para lanzar para personas en mi misma situación. Y en ese momento, cuando mi bala pasa por mis manos, cierro mis ojos y resulta increíble cómo mi mente y mis músculos recordaron algo que yo tenía en el olvido. Es ahí cuando me reencuentro con la bala. La lancé con todas mis fuerzas y después del lanzamiento, me vino un señor y me dijo que me había clasificado para el Nacional, y que si en éste alcanzaba los ocho metros, me clasificaría para los Panamericanos de Río 2007”.

Centro de alto rendimiento.- “Fue todo muy rápido. Mi familia me animó a seguir, a pesar de que yo no estaba convencida. Al final, empecé a entrenar por mi cuenta y participé en el Nacional. Pedían 7,80 y lancé 8,30 metros. Era diciembre y el mismo hombre del Regional me dijo que en enero me esperaba en el Centro Paralímpico Mexicano, donde entrenaría un año entero con él para preparar los Panamericanos de Río. Fueron tiempos muy difíciles porque tenía a mi hija y la Universidad, pero finalmente me fui, contrariada. E incluso estuve a punto de irme dos veces, pero gracias a Esther Rivera, lanzadora de jabalina y campeona mundial en Atenas, me convenció para quedarme”.

Campeonatos.- “En Río no era la favorita, pero lancé y cuando me di cuenta, me subieron al primer escalón del podio, con un récord internacional, con 10 metros y 12 centímetros. Ése fue el bautizo de mis récords mundiales, y desde entonces hemos logrado 12 más. Llevamos 3 oros panamericanos y Mundiales, dos Paralimpiadas con oro en Londres y plata en Pekín, en este último batiendo incluso el récord dos veces”.

Vuelta atrás.- “No me arrepiento de nada. El deporte y mi bola me han dado la oportunidad de estar en muchos lugares del mundo, de conocer a muchísimas personas, desde emperadores a los más humildes, que no habría conocido de la otra manera. Las barreras nos las ponemos nosotros mismos, y con dedicación y disciplina lograremos el objetivo”.

T3.- “En Veracruz no tenemos un centro tan completo como el Tenerife Top Training, y mi entrenador, Ulises Menéndez, me dijo que Tenerife es un lugar número uno, que me sacaría de mi rutina diaria y donde podría concentrarme 100% en el deporte. Y así ha sido. Nos llevamos varias ideas de aquí que nos servirán en México. Me siento muy bien en la Isla. De hecho, hicimos una marca inesperada. Estos días, aislada y centrada en el deporte, me han servido muchísimo”.

Río 2016.- “El objetivo pasa por conseguir el récord del mundo número 14 y, si se puede, el oro en lanzamiento de bala. El disco solo lo hago en Panamericanos y no me sale mal, pero no lo entreno. Con la regla anterior, sólo de cadera, mi récord del mundo fueron 11,50 metros, y la meta es mejorar ese registro. No me agradó este cambio de normativa porque es como limitarnos más todavía, cuando se supone que debe cambiar para explotar aún más todo lo que te sirve, no para que te limite. Y ahora, la forma de lanzar, nos limita”.

Futuro.- “Había dicho que quería tres Mundiales, tres Panamericanos y tres Paralímpicos. Ahora que estoy dominando esta nueva técnica después de dos años, me daría pena dejarlo. Mi cuerpo sí que me pide un descanso y dedicarle tiempo también a mi familia, a los que agradezco su cariño, comprensión y apoyo. Hasta final de año, después de los Juegos, me tomaré un descanso, y ya en enero tomaremos la decisión final, aunque la idea ahora mismo es volver el próximo año al ‘T3’, justo antes de irnos al Mundial de Londres con la selección nacional de México de natación y atletismo”.

SUMARIOS:

– “En mi vuelta, resultó increíble cómo mi mente y mis músculos recordaron algo que yo tenía en el olvido al coger la bala”

– “Las barreras nos las ponemos nosotros mismos”

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